Editorial
Perspectivas económicas para el 2015
El Banco Central y el Fondo Monetario coinciden en que el producto
interno bruto solo crecerá, en términos reales, alrededor de un 3,5% en
el 2015
La gran mayoría de los economistas entrevistados coinciden en que las tasas de interés tenderán a subir en el 2015
La gran mayoría de los economistas entrevistados coinciden en que las tasas de interés tenderán a subir en el 2015
Durante este año, La Nación ha
consultado regularmente a economistas nacionales y extranjeros,
funcionarios públicos, entidades locales y organismos internacionales
sobre la evolución y perspectivas de la economía nacional, en el
contexto de la economía externa. El siguiente análisis resume nuestra
visión, basada en esas entrevistas, comentarios y editoriales, y el
examen de las políticas económicas gubernamentales. Para conveniencia de
nuestros lectores, la dividimos en cinco áreas prioritarias:
producción, inflación, tasas de interés, tipo de cambio y política
cambiaria, y desempleo y desigualdad.
Producción.
El consenso general es que la producción mantendrá el próximo año un
modesto ritmo de crecimiento, similar al observado en el 2014. El Banco
Central de Costa Rica (BCCR) y el Fondo Monetario Internacional (FMI)
coinciden en que el producto interno bruto (PIB) solo crecerá, en
términos reales, alrededor de un 3,5% en el 2015. Ambas instituciones
poseen suficiente autoridad técnica para fundamentar sus pronósticos, a
pesar de lo que digan en contrario otras personas dentro y fuera del
Gobierno.
Una tasa de crecimiento tan modesta,
ajena al promedio histórico (4,5%), no es portadora de buenas noticias.
Los productores la sentirán en menores ventas de sus bienes y servicios;
el Gobierno percibirá, como consecuencia, menores ingresos fiscales;
los trabajadores sufrirán el impacto de la pérdida de fuentes de trabajo
y pocas posibilidades de incrementar sus salarios reales (los nominales
los maneja el Gobierno), y los consumidores percibirán un mercado más
reducido. El reto, indudablemente, es acelerar el crecimiento sin
sacrificar la estabilidad de precios y el tipo de cambio.
El FMI sugiere varias medidas, incluyendo efectuar un ajuste fiscal
fuerte en el 2015 para ubicar las finanzas públicas en un sendero de
sostenibilidad, y aumentar significativamente los gastos de inversión en
infraestructura. El sector privado, por su parte, recomienda cambiar el
enfoque de la política económica gubernamental para generar confianza,
disminuir gastos para consolidar las finanzas, abrir el mercado
energético a la cogeneración privada y reducir la tramitomanía, entre
otras cosas, para estimular la inversión privada, generar empleo y
mejorar los salarios. El Gobierno debería poner atención a todas estas
recomendaciones.
Inflación. La política monetaria y
cambiaria del Banco Central se ha convertido en la prenda a destacar del
actual Gobierno. La inflación en el 2014 cerrará ligeramente por encima
de las metas originales (entre 3% y 5%), para ubicarse, probablemente,
unas pocas décimas por encima del 5%. Pero el FMI estima que en el 2015
bajará, para ubicarse en un 4% durante el año.
Diversos factores han influido en las variaciones del índice de precios
al consumidor (IPC). A principios de año, la inflación subió por efecto
de los ajustes cambiarios, pero ese impacto mermó significativamente al
estabilizarse el tipo de cambio. Los precios también subieron por el
impacto de las tarifas reguladas, que han aumentado proporcionalmente
más que el promedio de los bienes no regulados. Ahí vemos un reto para
las autoridades: controlar el gasto de las instituciones y empresas
públicas para evitar ajustes desbordados en los servicios del Estado.
¿Estarán dispuestas a hacerlo?
Independientemente de
lo anterior, las perspectivas inflacionarias para el 2015 son bastante
halagüeñas. El Banco Central mantiene la meta de un 4% en su programa
macroeconómico, al igual que una moderada expansión monetaria y
crediticia para ese año. La liquidez crecerá alrededor de un 10% y el
crédito al sector privado, un 11%. De cumplirse el programa, la
inflación resultante probablemente se ubicaría dentro de las metas
establecidas. El reto para el Banco Central es mantener la buena
programación monetaria que ha logrado hasta ahora.
Tasas de interés. La gran mayoría de los economistas entrevistados
coinciden en que las tasas de interés tenderán a subir en el 2015. La
razón, muy bien expresada en el Art. IV del informe del FMI, es que, en
ausencia de un buen ajuste fiscal inicial, el Gobierno tendería a poner
presión en el mercado financiero causando ajustes en las tasas de
interés. Además, si el desequilibrio macroeconómico presiona la
inflación, recomienda al Banco Central ajustar sus tasas de captación
(que incidirían en el resto de las tasas del mercado) para controlar esa
variable tan importante.
Las tasas de interés
también podrían subir a partir del segundo semestre, cuando se inicie el
ajuste de las tasas de interés por parte de la FED en Estados Unidos,
según se ha anunciado. El reto para el Gobierno de Costa Rica,
obviamente, es efectuar el ajuste fiscal tantas veces discutido y
pospuesto, para reducir la presión sobre las tasas de interés, enfrentar
con mayor holgura el impacto del ajuste en el mercado internacional y
evitar salidas de capital.
Tipo de cambio. Al
igual que las tasas de interés, el tipo de cambio no se expresa en metas
específicas en el programa macroeconómico del Banco Central, sino que
son variables denominadas de resultados, pues expresan las bondades o
defectos de las demás políticas económicas. El tipo de cambio será
estable en tanto haya estabilidad en las políticas financieras.
A corto plazo, se ha logrado una relativa estabilidad, según reflejan
las cotizaciones diarias, tanto en ventanilla como en el Monex, después
del ajuste observado a principios del 2014. El FMI lo consideró
saludable en su informe, pues restableció la competitividad luego de la
apreciación ocurrida en años anteriores. Sin duda, ha sido un respiro
para el sector exportador y para los productores nacionales que compiten
con el exterior. Pero, a medio plazo, no se debe creer que el tipo de
cambio será fijo, ni que el BCCR deba utilizar sus reservas para
defenderlo arbitrariamente. Mientras la inflación interna (4%) supere la
internacional (2%, grosso modo ), habrá una tendencia a continuar depreciando la moneda nacional.
El BCCR ha hecho una buena labor cambiaria. Mantuvo las últimas
decisiones de la Junta Directiva anterior, relativas a la flotación
administrada (de hecho), y las complementó sacando la compra-venta de
divisas oficiales del Monex. El resultado está a la vista. Le ha
permitido regresar gradualmente a las metas inflacionarias, que era la
premisa fundamental de la reforma al régimen cambiario. Los retos que
enfrenta el Banco van por esa dirección: derogar el régimen de bandas,
ya obsoleto por las circunstancias, adoptar formalmente la flotación
administrada como el nuevo régimen cambiario, y abrazar las denominadas
metas explícitas de inflación (inflation targets ), tal como lo recomienda el FMI. Esperamos que aproveche la favorable coyuntura actual para dar ese paso trascendental.
Desempleo y redistribución. La buena suerte de dos de las anteriores
variables (inflación y tipo de cambio) no corren paralelas con las del
empleo y distribución del ingreso. En estas últimas no hay logros, ni
las perspectivas son favorables en el 2015. El desempleo probablemente
permanecerá en los niveles actuales, ubicados alrededor del 8% de la
fuerza laboral, según la encuesta semestral del INEC, y cercano al 10%,
según el sondeo trimestral de esa misma institución. La razón principal
es el modesto crecimiento real, de acuerdo con las cifras arriba
indicadas, que no permiten una expansión del empleo. Como consecuencia,
los salarios reales tienden a estancarse, causando, juntos, efectos
deprimentes en la distribución del ingreso. Esta última, medida por el
coeficiente de Gini, no ha dado muestras de visible progreso.
La pobreza, medida por el índice de familias incapaces de cubrir todas
sus necesidades básicas, tampoco da muestras de mejora. Se mantiene por
encima del 20% y, según las expectativas de producción y empleo, es
posible que tampoco baje en el 2015, a pesar de los programas sociales
para mitigarla.
Los retos gubernamentales en este
campo son múltiples: mejorar las finanzas estatales recortando gastos
corrientes para apuntalar la inversión pública y mejorar el crecimiento
real y el empleo; emprender las acciones sugeridas por la Unión de
Cámaras para mejorar la productividad y estimular la inversión privada;
mejorar la eficiencia y eficacia de los programas sociales para que, en
verdad, lleguen a los más necesitados y puedan mejorar la distribución
del ingreso. Además, el Banco Central tiene el gran reto de continuar
disminuyendo la inflación, para evitar que el incremento de precios,
actualmente por encima de la inflación internacional, erosione los
salarios reales.
El principal reto económico y
social para el 2015, sin embargo, es de carácter político. Si el
Gobierno decide actuar correctamente conforme a los lineamientos
señalados, y logra persuadir a la oposición –reacia a acompañarlo con
nuevos ingresos, a menos de que vea un buen ajuste en el gasto
presupuestal– para que apruebe las reformas legislativas necesarias, las
variables económicas y sociales mostrarían mejores resultados en el
2015 y en años subsiguientes.
Fuente: La Nación.
